Los vestidos para Otoño-Invierno se distinguen por el uso de tejidos con más cuerpo y por un patronaje que cubre mejor a la niña durante los meses fríos. Predominan las mangas francesas y largas, aunque algunos diseños conservan la manga corta. Trabajo con tartán, tela plana, viella, cuadros y algunos terciopelos, siempre con forro de algodón. Cada vestido nace de mi propio patronaje y se confecciona uno a uno en series pequeñas, condicionadas por la disponibilidad de cada tejido.
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Un vestido de Otoño-Invierno necesita mantener su forma con tejidos de mayor cuerpo, cubrir más el brazo y permitir que la niña se mueva con normalidad durante muchas horas. Eso no significa transformar el patrón ni aumentar la talla. Mantengo el mismo tallaje durante todo el año y adapto cada diseño mediante la elección del tejido, el largo de la manga y los acabados. Así, la prenda conserva la silueta que le corresponde a cada edad y puede combinarse con leotardos, una chaqueta o una prenda de abrigo sin perder su identidad.
El tartán y los cuadros aportan la estructura y el dibujo característicos de muchos modelos de invierno. La viella ofrece un tacto más suave y una caída menos rígida, mientras que el terciopelo se reserva para algunos diseños que necesitan más presencia. También utilizo telas planas cuando el patrón requiere una forma limpia y estable. Selecciono cada tejido según el resultado que quiero conseguir, y todos los vestidos llevan forro de algodón.
En esta colección predominan las mangas francesas y largas porque cubren mejor el brazo y acompañan la estación sin añadir prendas a la estructura del vestido. Algunos modelos llevan manga corta, pero son los menos. El patrón y la talla no cambian respecto al resto del año: no añado una holgura especial ni recomiendo subir de talla por ser un vestido de invierno.
Los cuadros, la viella y las telas planas permiten crear modelos fáciles de combinar para el día a día, mientras que el terciopelo y los acabados más elaborados aportan un carácter más especial. La elección depende de la ocasión y no solo del color: el tejido, el volumen de la falda, la manga y los detalles determinan si el vestido resulta más cotidiano o más vestido. Para comidas familiares, fiestas y fechas señaladas puedes consultar también los vestidos de Navidad.
Diseño personalmente cada patrón y elijo el tejido, la manga, el talle y el vuelo que necesita cada modelo. Después confecciono los vestidos uno a uno en mi taller de Cuevas del Becerro, Málaga. Trabajo con cantidades pequeñas de tela, por lo que la continuidad de un diseño depende de su disponibilidad. Cuando un tejido se termina, no siempre puedo repetir el vestido. Esa forma de trabajar hace que cada serie conserve su originalidad y no se convierta en una producción masiva.
La colección reúne las tres líneas de edad. Bebé dispone de cinco tallas entre los 6 y los 36 meses. Peques se ofrece en 12 meses, 18 meses, 2, 3, 4, 5 y 6 años. Mini Lady está disponible en 2, 4, 6, 8 y 10 años. La disponibilidad concreta depende del modelo elegido.
Lo importante es que todos están pensados para que la niña se sienta cómoda durante muchas horas sin sacrificar el estilo.
Todos los diseños hasta la talla de 4 años incluyen braguita a juego. Forma parte del conjunto y se confecciona para acompañar el tejido y el acabado del vestido.
Elige su talla habitual. Utilizo el mismo tallaje durante todo el año y no añado una holgura especial a los vestidos de invierno. Si dudas entre dos tallas, consulta la guía de tallas o escríbeme con sus medidas y el modelo concreto antes de comprar.
Recomiendo lavarlos en frío, evitar la secadora y utilizar una temperatura moderada al planchar. Revisa siempre la etiqueta del modelo antes del lavado. Si el vestido incorpora terciopelo, evita apoyar la plancha directamente sobre su superficie para no aplastar el pelo del tejido.
Los leotardos permiten abrigar las piernas sin cambiar la silueta del vestido. Para la parte superior, una chaqueta corta deja visibles el talle y el vuelo de la falda; cuando haga más frío, puedes añadir un abrigo para el exterior y retirarlo en interiores. La combinación debe acompañar el vestido, no tapar los detalles que le dan carácter.