Los vestidos para Navidad son diseños pensados para acompañar las celebraciones de estas fechas, pero no responden a un patrón distinto del que utilizo en los vestidos de ceremonia. Su carácter navideño nace de la ocasión, del tejido y de la forma de combinar el color con los detalles. Trabajo con viella, terciopelo y tejidos planos, siempre con forro de algodón. Cada modelo parte de mi propio patronaje y se confecciona uno a uno en series pequeñas.
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Un vestido navideño no necesita repetir siempre los mismos colores ni acumular adornos para resultar festivo. Su carácter nace del equilibrio entre el tejido, el color, el patrón y la ocasión en la que se va a llevar. En mis colecciones parto de una silueta infantil bien construida y decido después cuánto protagonismo deben tener el tono, el vuelo y los detalles. El resultado puede ser tradicional o inesperado, pero debe conservar la esencia de la niña y seguir teniendo sentido cuando terminan las fiestas.
La viella aporta un tacto suave y una caída flexible; el terciopelo añade profundidad al color y más presencia visual; y los tejidos planos permiten construir faldas, cuerpos y volantes con una forma más definida. No utilizo un material por considerarlo navideño de manera automática. Lo elijo por lo que puede aportar al patrón y al resultado final. Todos los vestidos llevan forro de algodón.
El rojo es el color madre de las fiestas y siempre tendrá un lugar especial en Navidad, pero no determina toda la colección. También trabajo con cualquier tono que me parezca bonito, original y capaz de crear un vestido especial para estas fechas. Prefiero aventurarme con combinaciones diferentes antes que repetir una paleta cerrada solo porque sea la esperada.
No establezco una diferencia de patronaje o confección entre un vestido de Navidad y un vestido de ceremonia. Un mismo diseño puede acompañar una comida navideña, una boda de invierno o una celebración familiar. La categoría ayuda a encontrar modelos adecuados para cada momento, pero no convierte las prendas en dos tipos de vestido distintos.
Diseño personalmente cada patrón y decido qué tejido, color, talle y vuelo necesita el modelo. Después confecciono los vestidos uno a uno en mi taller de Cuevas del Becerro, Málaga. Trabajo con cantidades pequeñas de cada tela, por lo que no multiplico un mismo diseño de forma indefinida. Esta manera de producir me permite crear una Navidad menos previsible, con vestidos originales que no se encuentran repetidos en cualquier tienda.
La colección reúne las tres líneas de edad. Bebé dispone de cinco tallas entre los 6 y los 36 meses. Peques se ofrece en 12 meses, 18 meses, 2, 3, 4, 5 y 6 años. Mini Lady está disponible en 2, 4, 6, 8 y 10 años. La disponibilidad concreta depende del modelo elegido.
Todos los diseños hasta la talla de 4 años incluyen braguita a juego. Forma parte del conjunto y se confecciona para acompañar el tejido y el acabado del vestido.
No elijas automáticamente la talla más pequeña o la más grande. Comprueba sus medidas actuales en la guía de tallas y ten en cuenta el patrón del modelo que te interesa. Si todavía tienes dudas, escríbeme antes de comprar y te ayudaré a elegir la opción más adecuada.
Los leotardos abrigan las piernas sin modificar la silueta. Una chaqueta corta permite mantener visibles el talle y el vuelo de la falda; para el exterior, puede añadirse un abrigo y retirarlo al llegar a la celebración. La prenda de abrigo debe acompañar el vestido, no esconder los detalles que le dan carácter.
Recomiendo lavarlos en frío, evitar la secadora y utilizar una temperatura moderada al planchar. Revisa siempre la etiqueta del modelo antes del lavado. Si el vestido incorpora terciopelo, evita apoyar la plancha directamente sobre su superficie para no aplastar el pelo del tejido.