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Probar
Muchas respuestas llegan cuando el tejido y el patrón dejan de estar en la cabeza y pasan a la mesa.
Soy Marga Bermúdez, diseñadora de moda infantil y creadora de los diseños de byMargaBermúdez.
He vivido entre telas y máquinas de coser desde pequeña. Mi madre cosía y uno de mis lugares favoritos era el patio de casa, donde estaba su Alfa de cabeza negra. Alli aprendi a bordar de manera artesanal, con bastidores de madera, hay comenzo todo.
Aprendí de forma autodidacta: haciendo, equivocándome, descosiendo y volviendo a empezar.
Casi nunca empiezo dibujando. Normalmente todo comienza con un trozo de tela. Lo veo y aparece una primera idea de cómo me gustaría verlo terminado.
Después llegan un encaje, otro tejido o un patrón que puede encajar con esa idea. Algunas veces lo tengo claro en unas horas. Otras necesita días de pruebas.
Trabajo a partir de mis propios patrones base y mi tabla de medidas. Transformarlos y ver cómo una idea acaba convirtiéndose en una prenda real es una de las partes que más disfruto.
Si no funciona, se corrige. Y si hace falta, se empieza de nuevo.
No me interesa añadir elementos simplemente porque sean bonitos. Si un vestido empieza a verse sobrecargado, sobra algo.
Cada tejido pide una cosa distinta. Si tiene mucha caída, busco cómo construir volumen. Si tiene más cuerpo, reduzco ese volumen. Encajes, volantes y fornituras entran solo cuando ayudan al resultado.
Y por encima de todo, sigo teniendo presente que estoy haciendo ropa para niñas: el vestido debe permitirles moverse con libertad y sentirse cómodas cuando lo llevan puesto.
Hay cosas que ningún libro enseña. Llegan después de probar, descoser y volver a empezar.
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Muchas respuestas llegan cuando el tejido y el patrón dejan de estar en la cabeza y pasan a la mesa.
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Descoser, ajustar o cambiar una idea forma parte del proceso. No es una excepción.
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Con los años aprendes a reconocer antes qué necesita una prenda para funcionar de verdad.
No me interesa añadir elementos simplemente porque sean bonitos. Si un vestido empieza a verse sobrecargado, sobra algo.
Cada tejido pide una cosa distinta. Si tiene mucha caída, busco cómo construir volumen. Si tiene más cuerpo, reduzco ese volumen. Encajes, volantes y fornituras entran solo cuando ayudan al resultado.
Y por encima de todo, sigo teniendo presente que estoy haciendo ropa para niñas: el vestido debe permitirles moverse con libertad y sentirse cómodas cuando lo llevan puesto.
El tejido no es un detalle. Es la base.
Trabajo con proveedores como Textil Girona, Tejidos Buenos Aires y Galerías Madrid, seleccionando materiales que realmente aporten al diseño.
Los acabados los cuido con firmas especializadas como La Encajera Vizcaína o Bordados Zaplana.
Porque un vestido puede estar bien hecho…
o puede estar bien resuelto.
Detrás de todo este proyecto estoy yo, pero también está lo que me mueve.
De todos los proyectos que he emprendido, el que más orgullo me da es mi hija, Antonella.
Me hace sentir orgullosa cada día, no por lo que representa para mí, sino por quién es por sí misma.
Se ha ganado todo fuera de mí, con su manera de ser y de estar. Yo solo me siento afortunada de acompañarla.
Más allá del trabajo, esto sigue siendo algo muy personal.
byMargaBermúdez es un proyecto que crece despacio, con sentido y con intención.
No es solo diseñar vestidos. Es decidir cómo se hacen, para quién y con qué criterio.
Y eso se nota en cada prenda.